


Asegura el gobernador encargado del Valle, Aurelio Iragorri, entre sorprendido y asqueado, que “ojalá lo dejen varios días en el cargo para poder destapar lo que hay que destapar en esta Gobernación”.
Bienvenido señor Iragorri, porque eso es lo que necesitamos, conocer la podredumbre que se enquistó en la Gobernación del Departamento y que hizo metástasis en cada dependencia.
Ya es hora de que nos cuenten la verdad de lo que se robaron en la Industria de Licores del Valle, de los torcidos en Acuavalle, que esculquen las trapisondas que haya en la CVC y que revisen palmo a palmo cada contrato de los últimos años para saber cuántos millones se perdieron de las rentas departamentales.
“En la medida en que uno vaya destapando esas ollas se van a ir viendo afectadas distintas personas que estuvieron al frente de la administración en los últimos años”, dice Iragorri, como calentando el ambiente y lo que se viene ‘pierna arriba’ para varios de nuestros ‘ilustres’ mandatarios y sus amanuenses, muchos de ellos convertidos en ‘honorables’ congresistas.
Un solo ejemplo sirve para ilustrar la ineptitud y sospechosa labor de estas administraciones cuando se revela el manejo irregular que se le ha dado a los bienes inmuebles del departamento. Deténganse en esta ‘perla’, se trata de 1.599 propiedades entregadas a particulares y algunas entidades públicas que sólo generan ingresos mensuales por cuatro millones de pesos. ¿Nadie se dio cuenta? ¿Ningún funcionario lo advirtió? ¿Nadie le contó a la Contraloría? ¡Por Dios! Tiene que venir un gobernador encargado, del Cauca, para más señas, para decirnos la clase de políticos que administraron los bienes del Valle.
Coincido con usted, señor Iragorri, ojalá lo dejen, porque ya veo venir la cascada de acciones de tutela para intentar desalojarlo del puesto y evitar que se conozca esa verdad.
Hoy el departamento es el ‘hazmerreir’ del país, su clase dirigente es una payasada, hay hasta que ‘importar’ de los departamentos vecinos a quienes deben dirigir los destinos de la región y traerlos para que sean ellos quienes destapen las ollas podridas.
Llegó la hora del aseo, el Valle tiene una nueva oportunidad, ojalá no se presenten los mismos con otro vestido. Y, sobre todo, que los electores entiendan que es el momento del gran cambio, de darle un viraje a la política corrupta e inepta que se ha apoderado de este ‘valle de lágrimas’. ¿Tendrá alguna posibilidad de resurrección este Departamento? Vienen unos días de reflexión para recuperar la dignidad del Valle del Cauca, hoy convertido en un ‘departamento de quinta’ que no hace justicia con su historia pujante en el entramado nacional.
Según un articulo de la Revista Semana, el periodista Carlos Gustavo Álvarez ha creado una polémica con los billetes de mil pesos que salieron a circulación en 2006. Según él, pocos han notado que debajo del brazo levantado de Jorge Eliécer Gaitán aparece la imagen del joven Fidel Castro quien, como se sabe, a los 22 años se encontraba en Bogotá el 9 de abril de 1948 asistiendo a un congreso de estudiantes cuando el asesinato del caudillo produjo el Bogotazo. De ser verdad, lo que llamaría la atención sería que el bigotudo Fidel sería la única imagen en blanco y negro, ya que todas las otras figuras aparecen en sepia. La posible presencia del líder cubano en el billete se ha traducido en varias referencias en internet con títulos como “el gran secreto del billete de mil pesos colombiano” - REVISTA SEMANA-



Al leer la feroz diatriba que Ramiro Bejarano le dedicó a Alfredo Carvajal, le queda a uno la sensación de que al abogado bugueño se le cruzan los cables y al escribir una columna periodística actúa como si estuviera en los estrados judiciales. Pueda ser, por el bien de sus clientes, que no le ocurra lo contrario y cuando esté frente al juez le dé por actuar como columnista.
¡Qué ferocidad con la que Bejarano contestó la alusión que hizo Carvajal al aparte del libro de Enrique Gómez en el que se afirma que, en su entonces condición de Director del DAS, amenazó a Santiago Medina y que le prometió beneficios si no declaraba contra el ex presidente Samper!
En su alegato de defensa, Bejarano desempolva unas versiones que no vienen al caso acerca de una reunión de empresarios con Simón Trinidad y otras ridiculeces igualmente fuera de lugar. Mejor dicho, su estrategia jurídica no estuvo dirigida a demostrar que lo que se dice en el libro de Gómez no es cierto, sino a quitarle legitimidad a quien escribió esa especie y a quien la reprodujo en una columna.
Eso, insisto, en un proceso jurídico debe ser válido, pero en un escrito periodístico deja la sensación de falta de argumentos para defenderse. A Bejarano le sobraron los epítetos y las historias con las que quiso empañar la trayectoria de uno de las personas más apreciadas en Cali. La gente conoce la hoja de vida de Carvajal y por eso no le da credibilidad a las rebuscadas sindicaciones de Bejarano. Con lo cual, quien quedó mal con esos señalamientos no fue el acusado sino el acusador.
Con este escrito visceral, Bejarano les da la razón a quienes lo consideran un ser intransigente, rencoroso y obsesivo. Que jamás debió aceptar un cargo oficial, y menos el más cuestionado en el gobierno más cuestionado, sino estaba dispuesto a que sus actuaciones fueran sometidas al escrutinio público.
Porque, como jurista que es, él debe tener muy claro que la Corte Constitucional ha repetido en diversas sentencias que el ámbito privado de quienes se dedican a la vida pública es casi nulo. Y que por ende, todos sus actos pueden y deben ser controvertidos.
Así se tulla de la rabia, a Bejarano le seguirán recordando su condición de predecesor de María del Pilar Hurtado y de Jorge Noguera en la entidad más desprestigiada del país. Y para colmos, en el gobierno de Ernesto Samper.
Si de obsesiones se trata hay que ver la que tiene con el gobernador Francisco Lourido al que en el fondo no cuestiona por el lío que tiene su familia con un predio en Yumbo, sino por ser cercano a Angelino Garzón. Porque Bejarano tiene un enfrentamiento personal con el actual ‘vice’, desde que él era abogado de la firma que construyó la carretera Cali Candelaria y Angelino era gobernador del Valle.
En ese conflicto siempre le dí la razón a Bejarano, porque consideré que Angelino, por populista, desconoció unos derechos claros de ese contratista e hizo incurrir al departamento en unas obligaciones mucho mayores.
Pero en lo que sí no puedo darle razón es en que use su columna para tratar de intimidar como abogado a quienes se atreven a cuestionar sus actuaciones como servidor público.